Adyacente a la obra maestra berniniana, se encuentra una de las más antiguas calles de la Roma “desaparecida” – diría Franz: Monte del Gallo, con sus edificios que se remontan a principios del siglo, y se asoman al nuevo milenio con su fachada modernizada, que ha mantenido íntegra la tradición capitalina y – mas exquisitamente “papal”. El entorno cerca del Monte del Gallo responde a todas exigencias funcionales y estéticas.
¿Quién puede negar la absoluta belleza de despertarse por la mañana gozando de la vista de una de las cúpulas mas inspiradas y geométricamente perfectas que el arte haya nunca realizado, en armonía con el azul de la ciudad? No cierto los que elegirán como residencia Monte del Gallo.